Comentarios sobre la obra

Remix Precolombino

2 de abril, 2016

por Eduardo Kohn, Ph.D.

 

El trabajo de mi hermana Emma Kohn, que tenemos el gusto de compartir el día de hoy, es muy provocador.   Está compuesto por piezas de cerámica que Emma hizo en los últimos meses usando arcillas ecuatorianas. Muchas de estas arcillas provienen de la Amazonía ecuatoriana, uno de los pocos lugares donde todavía hay una fuerte tradición de arte en cerámica autóctona que, a su vez, ha sido inspirada por los bosques tropicales, y los muchos seres visibles e invisibles que aún viven allí.

 

Estas piezas que hizo mi hermana son fruto de una vida de investigación artística y espiritual (palabras que para mí son sinónimas), fuertemente impactada por una búsqueda paralela: la de nuestra abuela Costanza Di Capua.   Nuestra abuela, durante los 68 años que vivió en el Ecuador, desarrolló gran amor, curiosidad, y sabiduría sobre los mensajes artísticos y espirituales que dejaron las culturas pre-colombinas, especialmente por medio de las obras en cerámica que dejaron.

 

El trabajo que nuestra abuela realizó fue en cierto sentido éticamente y científicamente riesgoso.  La mayoría de las piezas que estudiaba para tratar de entender estos mensajes transmitidos iconográficamente provenían de la huaquería.  Esto significa que fueron arrancadas, a veces de una manera violenta, de sus contextos originales. 

 

Pero esta violencia es sólo una secuela de una violencia mucho más profunda. Me refiero a la conquista española y la destrucción catastrófica de todo un conjunto de vida (humana y no-humana, material e espiritual) que se puso en marcha desde que los europeos pusieron pie en estas tierras.  ¿Qué derecho tenía mi abuela –y ahora mi hermana– de interpretar estos mensajes?  Y, pasando a lo científico, ¿Cómo se puede intentar esto sin los contextos interpretativos que la excavación arqueológica controlada pretende proporcionarnos? 

 

Pienso que tanto mi abuela como mi hermana fueron muy conscientes de este problema ético y científico.  Sin embargo, concluyeron que estas piezas nos pueden decir algo; si encontramos la manera de escuchar sus mensajes.  Y, aún más, entendieron que tenemos un compromiso moral, tanto con el pasado como con el futuro, de tratar de interpretar estos mensajes –no en calidad de autoridades, sino simplemente como interlocutores, como voces que se suman a una conversación milenaria.

 

Mi abuela estaba convencida de que gran parte de la producción artística precolombina proveniente de estas regiones ecuatoriales es chamánico.  Es decir, ella sabía que representa intentos de comunicación con los muchos seres, visibles e invisibles, que emergen de ese conjunto de vida inigualado que es el bosque tropical.  Se interesó mucho en el mundo de los alucinógenos y las visiones que provocan, en los ritos, en los jaguares, y en los espíritus (y nosotros de niños pasábamos horas en su estudio, fascinados por este mundo). 

 

Mi abuela se dio cuenta de que estas piezas contenían mensajes oriundos de este mundo espiritual, y que su papel era tratar de escuchar estos mensajes.  Aún más, notó que estas piezas no transmiten sus mensajes a través del lenguaje, que depende tan fuertemente de contextos humanos para transmitir sentido, sino que más bien nos hablan a través de otra lógica comunicativa basada en la imagen.   

 

Pensar con la imagen implica una lógica diferente.  Es la lógica de los sueños, de las visiones, de los cantos de los pájaros, y también es la lógica del arte.  Es una lógica (a veces aparentemente ilógica) que puede atravesar las barreras que separan las culturas,  las épocas, y los varios mundos que nuestro cosmos abarca. En su intento de traducir entre mundos, de transmitir estos mensajes –en fin, de aprender a escuchar de una manera nueva– el trabajo de nuestra abuela ha sido más chamánico que científico.

 

Emma, pienso yo, está siguiendo este camino.  Inspirada por los sellos pre-colombinos, especialmente los que vienen de las culturas Jama Coaque y Manteño de la costa ecuatoriana, está buscando escuchar estos mensajes que provienen de estos otros mundos –mensajes que vienen en forma de imágenes y que, con su lógica contagiosa, van dejando su huella en el pensamiento artístico.

 

No sé exactamente qué es lo que estas imágenes nos están tratando de decir, pero pienso que están abriendo líneas de comunicación entre nosotros y este mundo que se extiende más allá de nosotros pero que aún sigue vivo en algunas partes como la Amazonía ecuatoriana y las exploraciones artísticas que vemos en esta galería.  Pienso que nos están diciendo, “Estamos aquí; somos reales; y necesitamos tu ayuda para seguir dando vida a este mundo amenazado que compartimos.”